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La historia interminable II

Fábricas del amor

Fábricas del amor

Y construí tu rostro.

Con adivinaciones del amor, construía tu rostro

en los lejanos patios de la infancia.

Albañil con vergüenza,

yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,

para darte la voz,

para poner dulzura en tu saliva.

Cuántas veces temblé

apenas si cubierto por la luz del verano

mientras te describía por mi sangre.

Pura mía,

estás hecha de cuántas estaciones

y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.

Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.

Qué infinito de besos contra la soledad

hunde tus pasos en el polvo.

Yo te oficié, te recité por los caminos,

escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,

te hice un sitio en mi lecho,

te amé, estela invisible, noche a noche.

Así fue que cantaron los silencios.

Años y años trabajé para hacerte

antes de oír un solo sonido de tu alma.

 

Juan Gelman

Se querían

Se querían

Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, 
labios saliendo de la noche dura, 
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? 
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas, 
a esa amorosa gema del amarillo nuevo, 
cuando los rostros giran melancólicamente, 
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos 
laten bajo la tierra y los valles se estiran 
como lomos arcaicos que se sienten repasados: 
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada, 
entre las duras piedras cerradas de la noche, 
duras como los cuerpos helados por las horas, 
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo, 
ondas que por los pies acarician los muslos, 
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando... 
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos, 
mar altísimo y joven, intimidad extensa, 
soledad de lo vivo, horizontes remotos 
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida, 
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro, 
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida, 
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios, 
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas, 
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal, 
metal, música, labio, silencio, vegetal, 
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

 

Sé todos los cuentos

Sé todos los cuentos


Yo no sé muchas cosas, es verdad. 
Digo tan sólo lo que he visto. 
Y he visto: 
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, 
que los gritos de angustia del hombre los ahogan 
con cuentos, 
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, 
que los huesos del hombre los entierran con cuentos, 
y que el miedo del hombre... 
ha inventado todos los cuentos. 
Yo no sé muchas cosas, es verdad, 
pero me han dormido con todos los cuentos... 
y sé todos los cuentos.

León Felipe

La poesía es un arma cargada de futuro

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, 
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, 
fieramente existiendo, ciegamente afirmado, 
como un pulso que golpea las tinieblas, 

cuando se miran de frente 
los vertiginosos ojos claros de la muerte, 
se dicen las verdades: 
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades. 

Se dicen los poemas 
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, 
piden ser, piden ritmo, 
piden ley para aquello que sienten excesivo. 

Con la velocidad del instinto, 
con el rayo del prodigio, 
como mágica evidencia, lo real se nos convierte 
en lo idéntico a sí mismo. 

Poesía para el pobre, poesía necesaria 
como el pan de cada día, 
como el aire que exigimos trece veces por minuto, 
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. 

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan 
decir que somos quien somos, 
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. 
Estamos tocando el fondo. 

Maldigo la poesía concebida como un lujo 
cultural por los neutrales 
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse. 

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren 
y canto respirando. 
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas 
personales, me ensancho. 

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, 
y calculo por eso con técnica qué puedo. 
Me siento un ingeniero del verso y un obrero 
que trabaja con otros a España en sus aceros. 

Tal es mi poesía: poesía-herramienta 
a la vez que latido de lo unánime y ciego. 
Tal es, arma cargada de futuro expansivo 
con que te apunto al pecho. 

No es una poesía gota a gota pensada. 
No es un bello producto. No es un fruto perfecto. 
Es algo como el aire que todos respiramos 
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. 

Son palabras que todos repetimos sintiendo 
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. 
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. 
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


Gabriel Celaya/Cantos íberos (1955)

Aire libre

Aire libre


Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

 

 

Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz...

Heme aquí raíz, 
savia de impulsos ascendentes, 
madre aún, 
posible siempre, 
anticipada gestación 
de un porvenir intruso, 
intrusa de un presente 
que desestima 
el valor de nacer 
a sí mismo de nuevo. 
Heme aquí clavando 
mis ojos 
de savia encarcelada 
en los troncos vacíos de los árboles 
muertos, 
heme aquí creyendo, 
queriendo creer 
en la impostura de las ruinas, 
en el candor del desastre, 
el valor de lo opaco, 
la calidez del humo en los rescoldos. 
Heme aquí,
heme aquí, 
he aquí que me atrevo
a creer en las ruinas.

¡Me atrevo a creer en las ruinas!

Al príncipe (Pier Paolo Pasolini)

Al príncipe (Pier Paolo Pasolini)

Al príncipe

Si regresa el sol, si cae la tarde,

si la noche tiene un sabor de noches futuras,

si una siesta de lluvia parece regresar

de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,

ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:

ya no siento delante de mí toda la vida...

Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:

horas y horas de soledad son el único modo

para que se forme algo, que es fuerza, abandono,

vicio, libertad, para dar estilo al caos.

Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte

que se viene encima, en el ocaso de la juventud.

Pero por culpa también de este nuestro mundo humano

que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.

LXVI

LXVI


¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

G.A.Bécquer

Foto: Patty Levey, Bowl

El amenazado

El amenazado

  Es el amor. Tendré que ocultarme o huir. 
  Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La 
   hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. 
  ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, 
   la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó 
   el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, 
   las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
   amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
   intemporal, el sabor del sueño? 
   Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo. 
   Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
    del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
   sombra no ha traído la paz. 
   Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
    espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
   Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles. 
   Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
  Ya los ejércitos que cercan, las hordas. 
  (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
  El nombre de una mujer me delata. 
  Me duele una mujer en todo el cuerpo.

  J.L.Borges

 

Sin que me vean tus ojos

Sin que me vean tus ojos

No me han visto tus ojos.

Tan virgen

como el agua creadora de la linfa.

No me han visto.

Lentamente

viniendo,

desde allá.

En medio del cortejo de holocaustos.

Con el rayo y la hiedra entre los pies.

Y mañana...

Mañana...

En el fuego y la dulce primavera,

sabrás que voy matando a la manada,

que transporto en mis brazos la semilla.

Y en mí creerán tus ojos.

Mañana.

Sí,

mañana.

 

Adonis, Canciones de Mihyar el de Damasco

XXXVII Certamen literario María Agustina

XXXVII Certamen literario María Agustina

Si tienes entre 16 y 23 años a día 28 de enero puedes participar en este certamen literario en la modalidad de Narración corta (tema libre y extensión máxima de 10 páginas) o de Poesía (tema libre y extensión máxima de 100 versos).


¡Premios de 1000€ y 500€!  

 

Tienes hasta el 19 de marzo para enviar tu creación.                

Más información en            http://www.mariaagustina.es/premios-2012            

Vivir a cara o cruz

Vivir a cara o cruz

 

Carezca yo de ti
y al infortunio suceda la desgracia
y a la desgracia el cataclismo
y a todo ello asistiría
con el desinterés de un muerto.

Estés conmigo tú
y por cada brizna de dicha
que pretendan arrebatarnos
avanzarían desde mi corazón
espléndidos ejércitos de odio.

Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino
o mi patria de carne.

Félix Grande

Salvación del peligro

Salvación del peligro

Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
con sol madurador,
con el toque sin calma de mi pulso,
cuando el aire entra a fondo
en la ansiedad del tacto de mis manos
que tocan sin recelo,
con la alegría del conocimiento,
esta pared sin grietas,
y la puerta maligna, rezumando,
nunca cerrada,
cuando se va la juventud, y con ella la luz,
salvan mi deuda. 

Salva mi amor este metal fundido, 
este lino que siempre se devana 
con agua miel,
y el cerro con palomas, 
y la felicidad del cielo, 
y la delicadeza de esta lluvia, 
y la música del
cauce arenoso del arroyo seco,
y el tomillo rastrero en tierra ocre,
la sombra de la roca a mediodía, 
la escayola, el cemento, 
el zinc, el níquel, 
la calidad del hierro, convertido, afinado 
en acero, 
los pliegues de la astucia, las avispas del odio, 
los peldaños de la desconfianza,
y tu pelo tan dulce,
tu tobillo tan fino y tan bravío,
y el frunce del vestido,
y tu carne cobarde...
Peligrosa la huella, la promesa
entre el ofrecimiento de las cosas
y el de la vida.

Miserable el momento si no es canto

Claudio Rodríguez

Antología de poesía renacentista y barroca

Antología de poesía renacentista y barroca

Estimado alumnado, 

Ruego disculpéis mi torpeza: no puedo publicar un documento en PDF en el blog. He creado un grupo público en mi perfil de Facebook y he creado un documento con la antología. Tampoco es que haya adelantado mucho, pero... ¡Así os llevo de un sitio a otro y, al menos, echáis un vistacillo!

Gracias por vuestra comprensión y ya sabéis: un par de poemas cada día, lentamente paladeados...

https://www.facebook.com/groups/188916381205827/?profile_pic_upload=1&success=1

III

III

Espejos: hasta ahora nunca, con certeza,

se ha descrito qué es lo que en esencia sois.

Vosotros, que parecéis intervalos de tiempo

llenos de múltiples agujeros de cribas.

 

Vosotros, derrochadores aún de la sala vacía, 

vastos como las selvas, cuando llega el crepúsculo...

Y la araña de luces atraviesa como un ciervo

de dieciséis cuernos vuestro ser impenetrable.

 

A veces estáis llenos de pinturas.

Algunas parecen haber entrado ya en vosotros;

otras las dejasteis pasar tímidamente.

 

Pero la más hermosa permanecerá...

hasta que, al otro lado, el claro Narciso liberado

irrumpa en sus mejillas virginales. 

 

R.M. Rilke, Sonetos a Orfeo

Estréchame las manos

Estréchame las manos

II

Estréchame las manos,

la única luz que nos queda,

no me dejes olvidada

en la cima de una ola.

Aléjate

 

 

Aparten ese frío paisaje de cipreses,

escombren esos náufragos que ocultan el horizonte.

La vida es una noticia conmovedora.

 

Atravieso el desierto,

la terrible fiesta en el centro de un cielo derribado.

Estoy casi olvidando.

 

Blanca Varela

Dos cuerpos

Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos olas

y la noche es océano.

 

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos piedras

y la noche desierto.

 

Dos cuerpos frente a frente

son a veces raíces

en la noche enlazadas.

 

Dos cuerpos frente a frente

son a veces navajas

y la noche relámpago.

 

Dos cuerpos frente a frente

son dos astros que caen

en un cielo vacío.

 

Octavio Paz

El alma de la lectura

El alma de la lectura

¡Ampliado el plazo para presentar vuestras fotografías!

Tras las peticiones recibidas y dado que el duro final de trimestre se nos ha echado encima y ha raptado nuestra inspiración, tendréis todas las vacaciones para hacer fotos. 

Esperemos que los rezagados se animen en serio. La decisión inapelable del jurado se tomará el martes 10 de enero. Esta vez sí, improrrrogablemente.

De nuevo el mismo grito de guerra: ¡a disparar!

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj

 

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj: "Que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes", no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se te rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas (Manual de instrucciones). 
1962

http://youtu.be/oxMZ129dnt8

Happy Birthday, Mr. Twain!

Happy Birthday, Mr. Twain!

Google conmemora hoy, miércoles 30 de noviembre, el 176º aniversario del nacimiento de el escritor estadounidense Mark Twain con un "doodle" (modificación del logo) que representa una de las escenas más famosas de Las aventuras de Tom Sawyer, una de las obras más conocidas del autor, si bien no la mejor, que suele identificarse con las aventuras de su (para los bienpensantes adultos) poco recomendable amigo Hucleberry Finn. 

El ’doodle’ representa el momento en el que Tom Sawyer convence a sus amigos para que, como si fuera un juego, pinten la valla de su tía.

Uno de los ingenuos amigos que pica el anzuelo, por supuesto, dibuja el logo de Google en la cerca mientras Tom Sawyer observa comiendo una manzana.

Mark Twain (1835-1910), para algunos el Charles Dickens estadounidense y, sin duda posible, uno de los padres de la literatura de aquel país fue además autor de obras como El príncipe y el mendigo y Un yanqui en la corte del Rey Arturo. Si la valía y la vigencia de un autor se mide por las adaptaciones cinematográficas o televisivas de sus obras (¡quién no recuerda aquella mítica versión animada de los primeros tiempos del anime japonés!), es un hecho probado que el cáustico Sr. Twain es uno de los buques insignia (un vapor de ruedas a lo largo del Mississippi) del clasicismo moderno. Happy Birtday, Mr. Twain!