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La historia interminable II

Sin que me vean tus ojos

Sin que me vean tus ojos

No me han visto tus ojos.

Tan virgen

como el agua creadora de la linfa.

No me han visto.

Lentamente

viniendo,

desde allá.

En medio del cortejo de holocaustos.

Con el rayo y la hiedra entre los pies.

Y mañana...

Mañana...

En el fuego y la dulce primavera,

sabrás que voy matando a la manada,

que transporto en mis brazos la semilla.

Y en mí creerán tus ojos.

Mañana.

Sí,

mañana.

 

Adonis, Canciones de Mihyar el de Damasco

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