<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://nmfbiblioteca.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>La historia interminable II</title><description>Esta bit&#xE1;cora se idea como lugar de encuentro de todos quienes integramos esta comunidad educativa,  como pagina complementaria del blog de la biblioteca del centro y abierta a la participaci&#xF3;n de todos quienes est&#xE9;n interesados en publicar.</description><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Encuentro con Luis Garc&#xED;a Montero</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2017/030601-encuentro-con-luis-garcia-montero.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2017/030601-encuentro-con-luis-garcia-montero.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">Hoy no ha sido un lunes  como los dem&aacute;s: ha sido un lunes completamente viernes. Hoy hemos tenido  la suerte de reencontrarnos con Luis Garc&iacute;a Montero. Y todos nos hemos  reencontrado con &eacute;l. Incluso ese centenar de alumnas y alumnos que por  primera vez asist&iacute;an al milagro por el que un poeta sale de la foto del  pen&uacute;ltimo tema de su libro de texto para hablarles a cada uno de ellos  al o&iacute;do. </span></p> <p><span style="color: #000000;">Despu&eacute;s de la  presentaci&oacute;n de nuestro compa&ntilde;ero Antonio Alcaide (en la que ha dejado  de manifiesto lo dif&iacute;cil que resulta, no ya ser profeta, sino poeta en  Granada), Luis ha tomado plena posesi&oacute;n de nuestra abarrotada biblioteca  y nos ha dado, como siempre, una de esas lecciones de poes&iacute;a para ni&ntilde;os  inquietos que se quedan para siempre grabadas en el coraz&oacute;n. </span></p> <p><span style="color: #000000;">Si  el coraz&oacute;n pensara dejar&iacute;a de latir. Hoy hab&iacute;amos comentado en clase el  t&iacute;tulo de la primera derrota del libro de Alberto M&eacute;ndez <em>Los girasoles ciegos</em>,  pero no nos valen, &iexcl;ay!, las conclusiones a las que hab&iacute;amos llegado.  El coraz&oacute;n de Luis piensa y no deja de latir al ritmo pausado de sus  palabras, de su optimismo nada ingenuo de hombre ilustrado que cree en  el futuro, de creyente en el di&aacute;logo con los j&oacute;venes y con el joven que  fue. Late al ritmo de las lunas que ya no son lunas, de las llamadas  telef&oacute;nicas, de los taxis en las noches de Granada, de los amores  perdidos y de los que se encuentran para siempre. </span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="color: #000000;"><a href="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/img-20170306-wa0001.jpg"><img class="size-medium wp-image-1778 alignright" src="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/img-20170306-wa0001.jpg?w=300&amp;h=225" border="0" width="300" height="225" /></a></span></p> <p><span style="color: #000000;">De la Armilla que era la  &uacute;ltima estaci&oacute;n de penitencia en el viaje de regreso a casa despu&eacute;s de  las vacaciones en Motril no queda hoy mucho. Si alg&uacute;n poeta vuelve a la  biblioteca de nuestro instituto dentro de unos a&ntilde;os, la recordar&aacute; como  el sitio de las largas colas para aparcar en el Nevada. La an&eacute;cdota del  largo y tortuoso camino a la playa le ha servido al poeta de anclaje  perfecto para recordar su primer encuentro con la poes&iacute;a en la voz ronca  de su padre leyendo &ldquo;La canci&oacute;n del pirata&rdquo; y ese canto a la libertad  que el peque&ntilde;o Luis, que no regresaba nunca a tiempo a casa desde las  alamedas del Genil, hac&iacute;a suyo: &ldquo;Y si muero, &iquest;qu&eacute; es la vida?/ por  perdida ya la di/cuando el yugo del esclavo/como un bravo sacud&iacute;.&rdquo;</span></p> <p><span style="color: #000000;">Vino despu&eacute;s el  encuentro sagrado con la poes&iacute;a de Lorca en el espacio sagrado y  prohibido (todo lo sagrado est&aacute; prohibido) de la habitaci&oacute;n de invitados  donde su padre guardaba su biblioteca. Y el tocadiscos que el padre  D&iacute;az llev&oacute; un d&iacute;a a una clase para que sus alumnos de los Escolapios  escucharan la voz de Machado en la voz de Serrat. <a href="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/cantares11.jpg"><img class="size-medium wp-image-1784 alignright" src="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/cantares11.jpg?w=300&amp;h=300" border="0" width="300" height="300" /></a></span></p> <p><span style="color: #000000;">La emoci&oacute;n de aquel ni&ntilde;o  que con su dinero paga su primer disco, alcanz&oacute; todo su significado el  d&iacute;a en que Serrat lo llam&oacute; para decirle que hab&iacute;a puesto <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JTM8ZrP-UX0">m&uacute;sica a uno de sus poemas</a>. A veces encajan todas las piezas del puzzle y el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada&hellip;</span></p> <p><span style="color: #000000;">El ni&ntilde;o precoz que  escrib&iacute;a poes&iacute;a mientras otros jugaban al f&uacute;tbol tuvo la suerte (al  saber lo llaman suerte) de gozar de la amistad del &uacute;nico superviviente  de la Edad de Plata de nuestra literatura. Con veintid&oacute;s a&ntilde;os sigue  bebi&eacute;ndose la poes&iacute;a y le gana una peque&ntilde;a batalla al imposible escudero  de Garcilaso: un furtivo beso a una estudiosa alemana en la puerta de  un hotel es el galard&oacute;n. Pero mucho m&aacute;s all&aacute; de esa apuesta y de la  poes&iacute;a y de la historia, con Alberti aprende algo fundamental: que hay  que tomarse en serio a los j&oacute;venes. Y que los j&oacute;venes deben escuchar a  sus mayores, que el di&aacute;logo generacional es posible y deseable. Hoy lo  estamos experimentando.</span></p> <p><a href="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/c3adndice2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1785" src="https://bibliotecalbc.files.wordpress.com/2017/03/c3adndice2.jpg?w=625" border="0" /></a><span style="color: #000000;">M&aacute;s  all&aacute; de su deliberado torpe ali&ntilde;o indumentario, vuelve a estar don  Antonio Machado en la base de la otra sentimentalidad: el poeta no es un  raro que se parapeta orgulloso en una torre de marfil, el poeta es  gente, gente radicalmente historia, gente que con lo que siente y lo que  dice (&ldquo;palabra en el tiempo&rdquo;) hace la historia y que tiene que hacerse  consciente de la responsabilidad moral que eso acarrea. </span></p> <p><span style="color: #000000;">Luis nos regala la  explicaci&oacute;n sobre la ma&ntilde;ana en la que se concibe el poema &ldquo;Mujeres&rdquo;. Y  el aplauso brota espont&aacute;neo despu&eacute;s de esa lectura que nos emociona  justo dos d&iacute;as antes del 8 de marzo. Que la vida te trate dignamente&hellip;</span></p> <p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">Ma&ntilde;ana de suburbio<br /> y el autob&uacute;s se acerca a la parada.</span></p> <p style="text-align: center;">Hace fr&iacute;o en la calle, suavemente,<br /> casi de despertar en primavera,<br /> de ciudad que no ha entrado<br /> todav&iacute;a en calor.<br /> Desde mi asiento veo a las mujeres,<br /> con los ojos de sue&ntilde;o y la ropa sin brillo,<br /> en busca de su horario de trabajo.</p> <p style="text-align: center;">Suben y van dejando al descubierto,<br /> en los cristales de la marquesina,<br /> un anuncio de cuerpos escogidos<br /> y de ropa interior.<br /> Las muchachas nos miran a los ojos<br /> desde el reino perfecto de su fotograf&iacute;a,<br /> sin horarios, sin prisa,<br /> obscenas como un sue&ntilde;o bronceado.</p> <p style="text-align: center;">Yo me bajo en la pr&oacute;xima, murmuras.<br /> Me conmueve el recuerdo<br /> de tu piel blanca y triste<br /> y la hermandad humilde de tu noche,<br /> la mano que dejaste<br /> olvidada en mi mano,<br /> al venir de la ducha,<br /> hace s&oacute;lo un momento,<br /> mientras yo me negaba a levantarme.</p> <p style="text-align: center;">Que tengas un buen d&iacute;a,<br /> que la suerte te busque<br /> en tu casa peque&ntilde;a y ordenada,<br /> que la vida te trate dignamente.</p> <p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">Aunque  no tengamos f&aacute;cil hablar de las cosas que suele llevarse la prisa, la  hora escasa ha dado para mucho, incluso para met&aacute;foras sobre crisis y  enfermedades. Y el necesario di&aacute;logo se produce: t&iacute;tulos, vista cansada,  ni&ntilde;as que no conocen la palabra resaca, el momento en que otra ni&ntilde;a que  ve MYHYV se entere de que su padre es el autor de la canci&oacute;n de Quique  Gonz&aacute;lez que le gusta&hellip;</span></p> <p><span class="embed-youtube" style="text-align: center; display: block;"><object type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/eHWhbwWX7_g" width="425" height="350"><param name="data" value="http://www.youtube.com/v/eHWhbwWX7_g" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/eHWhbwWX7_g" /></object><br /></span></p> <p><span style="color: #000000;">Ya con el resto de los  compa&ntilde;eros de vuelta a su &uacute;ltima clase, un alumno elige a Luis para  pedirle consejo sobre su futuro: es m&uacute;sico y tiene miedo de apostar por  lo que le gusta. Seguro que no olvidar&aacute; una respuesta que retoma las  palabras de Juan Ram&oacute;n a Fernando de los R&iacute;os sobre Lorca: </span>&laquo;Su poeta vino y me hizo una excelent&iacute;sima impresi&oacute;n. Me parece que tiene un gran temperamento <strong>y la virtud esencial, a mi juicio, en arte: entusiasmo</strong>&raquo;.</p> <p>Hora de despedirse y de plasmar una dedicatoria. No me he tra&iacute;do los libros y, adem&aacute;s, la que yo quiero ya est&aacute; escrita:</p> <p style="text-align: center;">Si alguna vez la vida te maltrata,<br /> acu&eacute;rdate de m&iacute;,<br /> que no puede cansarse de esperar<br /> aquel que no se cansa de mirarte.</p> <p style="text-align: center;">Quien se haya quedado con ganas, que busque en sus libros.</p>]]></description><pubDate>Mon, 06 Mar 2017 23:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>Buscando la clave</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2016/013101-buscando-la-clave.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2016/013101-buscando-la-clave.php</guid><description><![CDATA[<p>La primera persona que conteste correctamente una de las tres cuestiones siguientes obtendr&aacute; un punto extra en el examen sobre la Generaci&oacute;n del 27. &iexcl;Ah! Y habr&aacute; que explicarlo en clase</p><p>1&ordm;) Publica el manifiesto "Sobre una poes&iacute;a sin pureza" y explica qui&eacute;n fue su autor, contra qui&eacute;n lo escribe y en qui&eacute;nes y c&oacute;mo influye.</p><p>2&ordf;) Enlaza a la versi&oacute;n musicada de el poema "Asturias" de Pedro Garfias o a la de "Balada&nbsp;para los poetas&nbsp;andaluces de hoy" de Alberti. Incluye las letras, explica qui&eacute;n las canta, cu&aacute;ndo estuvieron de moda y com&eacute;ntalas brevemente. Son dos cuestiones independientes con el mismo planteamiento.</p><p style="text-align: center;">&iexcl;Suerte! Y no os precipit&eacute;is...</p>]]></description><pubDate>Sun, 31 Jan 2016 18:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>D&#xED;a de oto&#xF1;o</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/112301-dia-de-otono.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/112301-dia-de-otono.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center;"><span style="color: #c4cad4;"><span style="font-family: Georgia;">&nbsp;</span></span><span style="color: #c4cad4;"><span style="font-family: Georgia;"><span style="font-size: x-small;"><br /><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">Se&ntilde;or: es hora. Largo fue el verano. </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">Pon tu sombra en los relojes solares, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">y suelta los vientos por las llanuras. </span><br /><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">Haz que sazonen los &uacute;ltimos frutos; </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">conc&eacute;deles dos d&iacute;as m&aacute;s del sur, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">&uacute;rgeles a su madurez y mete </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">en el vino espeso el postrer dulzor. </span><br /><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">No har&aacute; casa el que ahora no la tiene, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">el que ahora est&aacute; solo lo estar&aacute; siempre, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">velar&aacute;, leer&aacute;, escribir&aacute; largas cartas, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">y deambular&aacute; por las avenidas, </span><br /><span style="font-size: small; color: #000080;">inquieto como el rodar de las hojas.</span></span></span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center;"><span style="color: #c4cad4;"><span style="font-family: Georgia;"><span style="font-size: x-small;"><br /></span></span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: center;"><span style="color: #c4cad4;"><span style="font-family: Georgia;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: georgia,palatino; font-size: small; color: #000080;">R.M.Rilke<br /></span></span></span></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 23 Nov 2015 19:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xA1;Presentes!</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110301-presentes-.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110301-presentes-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: right;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Jos&eacute; M&ordf; Ag&uuml;era Lorente</span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Se  acuerda el hombre del ni&ntilde;o que iba al pueblo a visitar a sus abuelos de  tanto en tanto. Llevado por sus padres iba obligado a cumplir con un  deber familiar ingrato para &eacute;l por romper con su confortable rutina  festiva. Hab&iacute;a algo, no obstante, que atenuaba en cierta medida el enojo  que inevitablemente le causaban tales visitas: cuando hab&iacute;a pasado un  tiempo prudencial con sus abuelos, habiendo recibido los besos  prescriptivos -siempre m&aacute;s de los que &eacute;l consideraba necesarios para  expresar cari&ntilde;o- sal&iacute;a de su casa corriendo hacia la plaza de la  iglesia. All&iacute; iba a pasar el tiempo que todav&iacute;a ten&iacute;a que transcurrir  hasta volver a su hogar, jugando con los ni&ntilde;os que todos los domingos se  juntaban&nbsp;por la tarde.</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">A  un ni&ntilde;o cuya vida cotidiana transcurr&iacute;a en la capital le resultaba  acogedor aquel espacio donde todo se hallaba bien definido, ordenado,  f&aacute;cil de identificar: la iglesia, el ayuntamiento, el cuartel de la  guardia civil, la botica, el cine. Cada cosa en su sitio, y el espacio,  como un seno perceptible receptor de presencias. En la gran ciudad, la  escena siempre era un entorno abigarrado, todo presencia que ahogaba el  espacio. (Esto -ni que decir tiene- no lo pensaba as&iacute; el ni&ntilde;o de  entonces. Lo piensa el adulto en el que se ha convertido rememor&aacute;ndolo  desde el presente.)</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">La  iglesia, por supuesto, era el edificio protagonista. Frente a su  fachada principal, modesta pero barrocamente coqueta, jugaban los ni&ntilde;os a  la pelota y las ni&ntilde;as a la comba. En cierta ocasi&oacute;n&nbsp; el ni&ntilde;o descubri&oacute;  en aquella pared una l&aacute;pida en la que hab&iacute;a una lista de nombres  grabada. La preced&iacute;a una frase que le estremeci&oacute; al leerla: "muertos por  Dios y por la patria"; y tras el nombre que la cerraba aparec&iacute;a en  letras m&aacute;s grandes: "&iexcl;presentes!". As&iacute; que muertos, pero presentes.  Intuy&oacute; el ni&ntilde;o que ah&iacute; hab&iacute;a un misterio, uno de esos misterios que los  adultos se guardaban para s&iacute;, hurt&aacute;ndolo a la voraz curiosidad infantil,  de modo que se&nbsp; pudiera mantener a los menores en un prolongado estado  de ignorancia que conced&iacute;a a los mayores una vital ventaja. A &eacute;l esa  palabra, "presentes", le remit&iacute;a al momento indefectible de todos los  d&iacute;as, cuando su maestro pasaba lista en el colegio. Te nombraban y t&uacute;  ten&iacute;as que decir: "&iexcl;presente!". Era la palabra del control, el santo y  se&ntilde;a exigido por la autoridad para sancionar seg&uacute;n lo debido el correcto  empleo de tu tiempo. Pero era el tiempo de los vivos, no el de los  muertos. Se le antojaba a ese ni&ntilde;o del que se acuerda el adulto que&nbsp; los  muertos eran los ausentes, pues ya no estaban...&nbsp; Quedaban, pues, fuera  del control del tiempo.</span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/inline-20151103-1957e1e345d47efdcf9277138f9e7133cf2e2808.png" border="0" /></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Cree  el adulto que entonces fue cuando empez&oacute; a ser consciente de sufrir  episodios de ausencia. Lo recuerda mientras mira por en&eacute;sima vez el  reloj en el trabajo, esperando a que se apresuren los minutos de modo  que pueda cumplir cuanto antes con su cuota de presencia laboral y as&iacute;  poder fichar en la m&aacute;quina de control horario. Se pregunta si no se ha  ido ya, si no est&aacute; ya ausente. Mira a su alrededor, a sus compa&ntilde;eros,  muchos de los cuales se quedar&aacute;n incluso despu&eacute;s de haber cumplido con  su tiempo de presencia obligada, por aquello de que los jefes los vean  en sus lugares de trabajo m&aacute;s all&aacute; de la hora debida, y aunque &ndash;como los  nombres de la l&aacute;pida de la iglesia del pueblo de sus abuelos&ndash; se hallen  hace tiempo ausentes.&nbsp;</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El  hombre recurre de nuevo a sus recuerdos de infancia, y piensa que es  como en los juegos; tambi&eacute;n para los mayores el disimulo es vital. Y as&iacute;  la mera presencia, sin necesidad del auxilio del lenguaje, se erige  ella misma en mentira, frente a la ausencia, que puede ser verdad;  quiere decir que quien est&aacute; puede que lo haga en el mundo de la  apariencia, y el que no, nos coloque ante la cruda verdad. &iquest;Qui&eacute;n dijo  que la verdad tuviese que tener siempre un contenido? Puede ser que su  desvelamiento nos asome al vac&iacute;o. Ay, c&oacute;mo nos vamos alejando de esos  ni&ntilde;os en el recreo, que se re-crean, se crean a s&iacute; mismos una y otra  vez, plenamente presentes en el reconocimiento de s&iacute; mismos. &iquest;Es por eso  que en la infancia parece el tiempo discurrir parsimoniosamente?  Dir&iacute;ase que la vida es un camino que se aleja de nosotros mismos hacia  la ausencia eterna que es la muerte. El tiempo presente es ya ausencia. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">&iexcl;Qu&eacute;  maravillosa obra de la naturaleza es el hombre, capaz de vivir  desdoblado, presente y ausente a la vez!&nbsp;&iquest;C&oacute;mo era aquel relato que ley&oacute;  en el bachillerato y que le fascin&oacute;?<em> El vizconde demediado</em>; en &eacute;l, su autor,<em> </em>Italo  Calvino, imagina la historia del vizconde de Terralba, quien fue  partido en dos por un ca&ntilde;onazo de los turcos y cuyas dos mitades  continuaron viviendo por separado. &iquest;No somos todos como Medardo de  Terralba? &iquest;No somos s&uacute;bditos, a nuestro pesar, de dos reinos: el de lo  que es y el de lo que pudo ser y no fue, siempre ausentes en alguno de  los dos? Nuestro hombre s&iacute;, sin duda &ndash;piensa, mientras observa al  compa&ntilde;ero que tiene m&aacute;s cercano en el despacho haciendo solitarios en el  ordenador mientras deja pasar el tiempo, eso s&iacute;, presente, pero estando  en ausencia. Repara entonces en el b&aacute;culo de la tecnolog&iacute;a para dar  mayor asiento sensitivo a nuestra querencia por ausentarnos del mundo,  que queda opaco a nuestra presencia merced a la pantalla. Ya no somos  seres reales con cuerpos que est&aacute;n en lugares reales. Por obra y gracia  de la magia cibern&eacute;tica somos mentes desligadas de sus cuerpos, en  ausencia. Rara vez nos dejamos acoger por el mundo, pues solo  transitamos, y si estamos, estamos en ausencia.</span></p><p><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/inline-20151103-942daada9d2403d698e45c616c76723caf9318bf.png" border="0" /></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Donde  est&aacute; nuestra atenci&oacute;n, siempre cautiva de la obligaci&oacute;n y dispersa  entre mil est&iacute;mulos, cantos de sirena de un mundo virtual pero  arrebatador, es donde estamos. Lo real necesita para existir  humanamente, para ser mundo, para ser cosa con significado,&nbsp; la  importancia que le otorga nuestra atenci&oacute;n. Gran responsabilidad para el  humano. Pero a las cosas no les prestamos atenci&oacute;n porque sean  importantes; son importantes porque les prestamos atenci&oacute;n. Estamos all&iacute;  a donde atendemos. La plenitud se da cuando nuestra atenci&oacute;n ama lo que  atiende y entonces el estar nos colma de deleite y somos, &iacute;ntegramente.  En ello va la verdad de nuestro estar sin dobleces: el hombre &iacute;ntegro,  no el demediado, es aquel cuya mera presencia es aval suficiente para  tener certeza de quien es. Su estar y su ser son uno y lo mismo:  plenitud. El mundo es acogedor entonces.</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">&iexcl;Cu&aacute;nto  tiempo estamos donde no deseamos estar y, por consiguiente ausentes!  Alienaci&oacute;n moderna la del horario, que nos hace estar en ausencia, ya  pre-ocupados por donde hemos de estar y no estamos, limbo del ser  enajenado que nos conmina a vivir fuera de nosotros, sujetos a la pauta  rutinaria que lastra nuestra (re)creatividad, pues nuestra presencia no  nos pertenece, ya que es el tiempo en el que estamos, pero somos  ausentes. Santa Mediocritas, patrona de los bur&oacute;cratas, tu presencia es  tu impostura. La soledad es tu epifan&iacute;a, que no conjura el estar con los  dem&aacute;s, c&aacute;scara inerte del ser.</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">Al  fin nuestro hombre certifica su salida en la m&aacute;quina de control horario  y abandona el lugar de trabajo. De vuelta a casa en el coche oye la  radio: el presidente de <em>Google</em>&nbsp;Espa&ntilde;a es entrevistado. Se  muestra orgulloso de que en una empresa tan exitosa como la suya no haya  horarios para sus empleados. &Eacute;stos se organizan el tiempo como creen  conveniente y ello, a juzgar por los resultados, mejora su rendimiento.&nbsp;</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Los principios de la vida buena no bastan; han de ser convalidados por el supremo criterio de la econom&iacute;a.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 03 Nov 2015 10:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>Madame Bovary c'est pas moi!</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110203-madame-bovary-c-est-pas-moi-.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110203-madame-bovary-c-est-pas-moi-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">No ha sido nunca Emma Bovary santa de mi devoci&oacute;n, a pesar de (o quiz&aacute;s por) el momento temprano en el que tuve el dudoso placer de conocerla. Y ten&iacute;a que ser precisamente ella la que consiguiera que me anime a escribir; a m&iacute;, tan mal acostumbrada a que haya quienes casi se baten en duelo por la escritura de la rese&ntilde;a. No se tratar&aacute; en este comentario, que se quiere breve y necesariamente incompleto, de desenredar los muy diversos hilos que no llegamos a tejer a lo largo de la reuni&oacute;n celebrada el pasado 29 de octubre, ni de a&ntilde;adir todav&iacute;a alguno m&aacute;s. La intenci&oacute;n de mi comentario ser&aacute; explicar, explicarme quiz&aacute;s, las razones de mi falta de empat&iacute;a. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Madame Bovary es la historia de una mujer implacablemente castigada por la audacia de atreverse a hacer realidad sus deseos, una mujer insatisfecha con su vida que busca en el adulterio y en el materialismo consumista la salida de su infelicidad. <em>Bovarismo</em> es el t&eacute;rmino empleado para referirse al estado de insatisfacci&oacute;n cr&oacute;nica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones y la realidad que las frustra. El baile de la Vaubyessard (que nos llev&oacute; a abrir la tertulia con el an&aacute;lisis de un poema de Aleixandre en el que Antonio &Aacute;vila evidenci&oacute; el contraste entre las convenciones sociales y su ruptura, propiciada por el frenes&iacute; del vals, con esa &ldquo;desnudez cabeza abajo&rdquo;) puede situar para algunos lectores el inicio del delirio de Emma, que comprueba c&oacute;mo todo lo que ha le&iacute;do y so&ntilde;ado puede ser real. (&ldquo;los ojos de Emma se volv&iacute;an autom&aacute;ticamente a este hombre de labios colgantes como a algo extraordinario y augusto. &iexcl;Hab&iacute;a vivido en la Corte y se hab&iacute;a acostado con reinas!&rdquo;). Desde ese momento Emma convierte en horizonte de  vida un ideal en permanente conflicto con la chata realidad que la rodea, pero un ideal que se revela como algo tan inane, tan insulso, tan gris como todo lo que tan vehementemente rechaza. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">&iquest;Un Quijote con faldas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la grandeza de Emma? Su insatisfacci&oacute;n vital no puede explicarse solo por su condici&oacute;n femenina, dado que la crisis de creencias y valores que sumi&oacute; en el hast&iacute;o a toda una generaci&oacute;n (que no encontr&oacute; en  la Ilustraci&oacute;n las luces que iluminaran los rincones m&aacute;s rec&oacute;nditos del alma) podemos rastrearla en todos los protagonistas rom&aacute;nticos, comenzando por el desgraciado y conmovedor<em> Werther. </em><span style="font-style: normal;">Y</span> es la voz que llama <em>hip&oacute;crita</em> al lector en <em>Las Flores del Mal</em>. <em>Mal du si&egrave;cle</em>, lo llam&oacute; Chateaubriand, uno de los pilares del Romanticismo franc&eacute;s. &ldquo;D&rsquo;o&ugrave; venait donc cette insuffisance de la vie, cette pourriture instantan&eacute;e des choses o&ugrave; elle s&rsquo;appuyait?&rdquo;</span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;"><img src="https://pmcvariety.files.wordpress.com/2014/08/madame-bovary-toronto-film-festival.jpg?w=670&amp;h=377&amp;crop=1" border="0" alt="https://pmcvariety.files.wordpress.com/2014/08/madame-bovary-toronto-film-festival.jpg?w=670&amp;h=377&amp;crop=1" width="546" height="307" /></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">El error de Emma no es aspirar a realizar su sue&ntilde;o, como afirma Vargas Llosa en <em>La org&iacute;a perpetua</em>. Ese es el error de Alonso Quijano, un error del que solo sale para morir, despu&eacute;s de abominar de la locura sublime que hab&iacute;a hecho de &eacute;l el &uacute;ltimo h&eacute;roe. Ese error lo hace grande, porque el no busca la victoria sino el enaltecimiento de su dama; no la gloria, sino la restituci&oacute;n de los viejos ideales de la caballer&iacute;a: generoso, enamorado, olvidado de s&iacute; mismo, Alonso Quijano se engrandece en cada uno de sus fracasos. Ego&iacute;sta, mezquina en sus aspiraciones, olvidada de todo lo que no sea ella misma, Emma se envilece, se empobrece en la misma medida en la que sus aspiraciones al lujo y a la voluptuosidad se satisfacen. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Como hemos dicho m&aacute;s arriba, Emma no sufre por ser mujer.  Si su proyecto de vida se revela quim&eacute;rico e imposible, lo es solo en la medida en la que lo es el de cualquiera que aspira al ideal. La realidad y el deseo son irreconciliables y el choque solo puede ser doloroso. Todav&iacute;a habr&aacute; que esperar medio siglo a que Freud explicara c&oacute;mo la sublimaci&oacute;n del instinto sexual es la responsable de todos los logros alcanzados  por el ser humano en la esfera art&iacute;stica e intelectual; que toda la energ&iacute;a que no se despliega en el erotismo puede transformarse en fuerza creadora de &iacute;ndole espiritual y es la responsable de la poes&iacute;a, del arte, de la cultura, de los grandes y m&aacute;s perdurables logros de la Humanidad. Pero hasta el m&aacute;s insignificante de los rom&aacute;nticos hab&iacute;an buscado en el destino heroico, en la originalidad creadora, en la defensa de la dignidad humana, algunas de las posibilidades de evasi&oacute;n necesaria de la realidad circundante. M&aacute;s tarde ser&aacute;n los para&iacute;sos artificiales. Emma, sin embargo, fuera del adulterio y de las compras compulsivas, apenas ensaya m&aacute;s soluci&oacute;n a su <em>spleen </em><span style="font-style: normal;">que </span>la fugaz dedicaci&oacute;n a las tareas dom&eacute;sticas y a esa maternidad que, &iexcl;c&oacute;mo no!, la aburre infinitamente. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Ana Ozores, nuestra Madame Bovary,  bascula entre la exaltaci&oacute;n m&iacute;stica y sus necesidades f&iacute;sicas y busca refugio en la lectura, en la escritura y en la propia complejidad de esos deseos suyos en irreconciliable contradicci&oacute;n. Evoluciona y madura ante nuestros ojos lectores, a pesar de la presi&oacute;n asfixiante del ambiente mediocre y turbio en el que se ve obligada a moverse. Y no puede ser la v&iacute;ctima de su autor: hasta en el rechazo &uacute;ltimo y violento del Magistral y en el beso de Celedonio, sigue habiendo grandeza en Ana.  Emma, sin embargo, no encuentra consuelo ni en la m&uacute;sica, ni en el arte, ni en las lecturas que la hab&iacute;an envenenado, ni en la religi&oacute;n, ni en la naturaleza, ni en el amor ad&uacute;ltero que se le revela tambi&eacute;n insuficiente: &ldquo;Ocurri&oacute; con sus lecturas lo mismo que con sus labores; que, una vez comenzadas, todas iban a parar al armario; las tomaba, las dejaba, pasaba a otras&rdquo;. O &ldquo;Se conoc&iacute;an demasiado para experimentar esa sorpresa de la posesi&oacute;n que multiplica por cien los goces que proporciona. Ella estaba tan asqueada de &eacute;l &ndash;de L&eacute;on, su segundo amante- como &eacute;l cansado de ella. Emma encontraba en el adulterio todas las miserias del matrimonio.&rdquo;</span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/inline-20151102-cdb676d563560363ff64c97309313bd5010ef227.png" border="0" width="464" height="566" /></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">El ansia de novedades nos permite poner al mismo nivel las tentadoras chucher&iacute;as reci&eacute;n llegadas de Par&iacute;s a la tienda de Lheureux y el deseo de que todo sea nuevo siempre en el amor (Au fond de l&rsquo;inconnu pour trouver du nouveau&rdquo;, dec&iacute;a Baudelaire en Le voyage, uno de los poemas que inauguran la sensibilidad po&eacute;tica contempor&aacute;nea). Es ese aburrimiento el que la precipita a un abismo en el que se hunde sin remisi&oacute;n hasta su terrible final.  Pero es el aburrimiento de una ni&ntilde;a caprichosa y ego&iacute;sta, de un hermoso animalito, una bestezuela que solo busca satisfacer sus instintos. No hay nada transgresor en su  desaf&iacute;o a las convenciones. No hay nada hermoso en sus amor&iacute;os, no porque sean ad&uacute;lteros, sino porque se revelan vacuos y cobardes a pesar de toda la presunta audacia  con la que ella procede. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Tambi&eacute;n para sus amantes todo se desvanece. Para Rodolphe, Emma termina pareci&eacute;ndose a todas las amantes y &ldquo;el encanto de la novedad, cayendo poco a poco como un vestido, dejaba al desnudo la eterna monoton&iacute;a de la pasi&oacute;n&rdquo; y a L&eacute;on &ldquo;ya le fastidiaba que Emma se pusiera a llorar contra su pecho sin venir a uento. Y su coraz&oacute;n, como les pasa a las personas que solo son capaces de aguantar una determinadad dosis de m&uacute;sica, bostezaba indiferente ante las alharacas de un amor cuyas deliadezas ya no sab&iacute;a apreciar.&rdquo; La realizaci&oacute;n de los deseos implica su propia destrucci&oacute;n; cada vez que una pasi&oacute;n se hace realidad , se corrompe. Y es inevitable pensar en el demoledor <a href="http://www.camagueycuba.org/cienpoesias/78.html">Canto a Teresa</a> de Esproceda). Ya en la primera etapa de su amor por L&eacute;on, &ldquo;La presencia de su persona turbaba la voluptuosidad de aquella meditaci&oacute;n. Emma palpitaba al ruido de sus pasos; despu&eacute;s, en su presencia, la emoci&oacute;n deca&iacute;a y luego no le quedaba m&aacute;s que un inmenso estupor que terminaba en tristeza.&rdquo; Se goza algo solo mientras se desea: &ldquo;No quiero rosas mientras haya rosas, las quiero cuando no las pueda haber.&rdquo;</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Para terminar y recogiendo, aqu&iacute; s&iacute;, una de las reflexiones que se hicieron en la tertulia, considero que la obra no es, ni mucho menos, una cr&iacute;tica a la burgues&iacute;a. Flaubert es un burgu&eacute;s que abomina de los estamentos que su clase ha desplazado orgullosa. Emma no muere por ser ad&uacute;ltera, sino por no haber sabido administrar sus bienes, contener el gasto, ahorrar para el ma&ntilde;ana como una buena burguesa. Emma es el derroche, de dinero s&iacute;, pero tambi&eacute;n de placer, de deseo,  de aventura. Y ese derroche se castiga: la mesura y la contenci&oacute;n, el trabajo y el ahorro, la familia, por supuesto son los pilares de una clase social cuyo proyecto, sin duda tambi&eacute;n fracasado, siguen sosteniendo sin embargo el edificio social. </span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: times new roman,times;">Despu&eacute;s de todo, puede que debiera reconsiderar mi opini&oacute;n sobre Emma. </span></p>]]></description><pubDate>Mon, 02 Nov 2015 20:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>Emma Bovary: mito y literatura</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110202-emma-bovary-mito-y-literatura.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/110202-emma-bovary-mito-y-literatura.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Emma, la hija de un campesino acomodado, fue internada por su padre en un convento de monjas ursulinas donde recibi&oacute; una &ldquo;esmerada educaci&oacute;n&rdquo;, hasta el punto de ser calificada, con despectivo sarcasmo por la primera mujer de Charles Bovary, como &ldquo;Se&ntilde;orita de ciudad&rdquo;, cuando solo es &ldquo;la hija del Rouault ese&hellip;&rdquo;, un simple pastor y ella la presuntuosa que tiene el descaro de &ldquo;presentarse en misa los domingos vestida de seda como si fuera una condesa&rdquo; [I, 2].</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Pero la educaci&oacute;n que recibe no fue tan esmerada porque las ursulinas no consiguieron convertirla en una mujer preparada para su casa, para su marido, ni para su hija. Las ense&ntilde;anza de las religiosas acabaron en &ldquo;la languidez m&iacute;stica de las pilas de agua bendita y el resplandor de los cirios&rdquo;: y, en vez de &ldquo;atender a la misa, miraba en el breviario las vi&ntilde;etas piadosas orladas de azul&rdquo; [I, 6]. De las vi&ntilde;etas piadosas pas&oacute; a las profanas de las lecturas que, a escondidas, tra&iacute;as sus compa&ntilde;eras de clase; novelas ilustradas cuyas im&aacute;genes transportaban a un mundo aristocr&aacute;tico; Lamartine de quien &ldquo;escuch&oacute; arpas sobre los lagos, todos los cantos de los cisnes moribundos, la ca&iacute;da de las hojas&hellip;&rdquo; [I, 6]. As&iacute; es como se va configurando la personalidad rom&aacute;ntica de Emma, que dej&oacute; estupefactas a las ursulinas porque comprendieron que &ldquo;la se&ntilde;orita Rouault parec&iacute;a &iacute;rseles de las manos [&hellip;]; se sublevaba ante los misterios de la fe y la disciplina le irritaba todav&iacute;a m&aacute;s como algo re&ntilde;ido con su manera de ser&rdquo; [I, 6].</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Ah&iacute;, en el convento, es la ebriedad de las lecturas envenenadas por el idealismo lo que marca la primera experiencia de Emma, lo que est&aacute; en la ra&iacute;z de ese tedio existencial rom&aacute;ntico que le hace despreciar el mundo campesino del que procede. Pero la aparici&oacute;n de Charles en su vida parece que a Emma le va a sacar de ese marasmo, porque cree estar enamorada. Sin embargo, a este, por necio y por su esp&iacute;ritu apocado, lo despreciar&aacute; muy pronto y ser&aacute; consciente del error cometido: &ldquo;&hellip;como la felicidad que esperaba de aquel amor no hab&iacute;a hecho su aparici&oacute;n, pens&oacute; que se hab&iacute;a equivocado&rdquo; [I, 5]. El narrador adopta el punto de vista de Emma que se ensa&ntilde;a con la falta de atractivo de Charles y tanto la atormenta que se reaviva en ella el tedio existencial: &ldquo;&hellip;la vida de ella era como una buhardilla, con tragaluz al norte y donde el hast&iacute;o, ara&ntilde;a silenciosa, tej&iacute;a su tela en la penumbra por todos los rincones de su coraz&oacute;n&rdquo; [I, 7].</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><a name="_GoBack"></a> De ese estado va a sacarla &ldquo;un acontecimiento extraordinario&rdquo; que &ldquo;vino a llover sobre su vida: la invitaron a La Vaubyessard, a casa del marqu&eacute;s de Andervilliers&rdquo; [I, 7]. All&iacute; Emma entra en contacto con la aristocracia y el lujo, y se olvida de su vida anterior: &ldquo;&hellip;a la fulgurante luz de la hora presente, su vida pasada, tan n&iacute;tida hasta entonces, se difuminaba por completo, hasta el punto de poner en duda si la hab&iacute;a vivido realmente. Ella estaba all&iacute;&rdquo; [I, 64]. &ldquo;Se esforzaba por mantenerse despierta para saborear por m&aacute;s tiempo la ilusi&oacute;n de aquella vida lujosa que enseguida le ser&iacute;a preciso abandonar&rdquo; [I, 66]. Las consecuencias de la estancia en el castillo de Vaubyessard y, sobre todo, del vals que baila con el vizconde, s&iacute;mbolo del amor, del lujo, de Par&iacute;s&hellip;, la van a dejar en un estado de excitaci&oacute;n, que, en contraste con &ldquo;todo cuanto la rodeaba, el campo tedioso, los peque&ntilde;os burgueses est&uacute;pidos, la mediocridad de la vida&hellip;&rdquo; [I, 9] alterar&aacute;n su equilibrio emocional para siempre: euforia y depresi&oacute;n se alternaran a partir de ahora hasta su tr&aacute;gico desenlace: &ldquo;Sent&iacute;a ansias de correr mundo o de volverse al convento. Anhelaba al mismo tiempo morirse o vivir en Par&iacute;s&rdquo; [I, 9].</span></p><p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><img class="irc_mi" src="http://imgc.allpostersimages.com/images/P-473-488-90/53/5394/MVNJG00Z/posters/david-jacobsen-place-de-la-madeleine-paris-1857.jpg" border="0" width="473" height="355" /></span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Terminada la primera parte, Flaubert ha dejado muy claro los derroteros por los que se encaminar&aacute; la vida de Emma, pero siempre marcada por sus propias decisiones o por la voluntad de otros personajes. Ya no va a ser capaz de escapar al torbellino del amor ad&uacute;ltero que la separar&aacute; definitivamente de Charles e incluso de su hija. Sus dos amantes encarnan aparentemente el ideal del amor al que aspira, pero este solo se manifestar&aacute;, en un primer momento con L&eacute;on, con el que siente una mutua atracci&oacute;n, una especie de amor plat&oacute;nico, m&aacute;s juvenil que maduro, por no declarado, e interrumpido por la marcha / huida de L&eacute;on, primero a Par&iacute;s y luego a Rouen.</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Independientemente del desarrollo de las dos aventuras con todos sus detalles de felicidad y desenga&ntilde;o (con Rodolphe y la segunda oportunidad con L&eacute;on) y de la progresiva ca&iacute;da en el desenfreno, las mentiras, el despilfarro, la procacidad&hellip;, es interesante prestar atenci&oacute;n a la distancia entre el ideal de Emma y la categor&iacute;a moral de sus amantes.</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Rodolphe es un donju&aacute;n de poca monta, un rico ocioso y hombre de mundo (m&aacute;s aldeano que de ciudad). Para entender su verdadera val&iacute;a hay que recordar la falsedad de sus palabras, tanto en la estrategia de seducci&oacute;n como en la carta de despedida. Recordemos que el primer intento de seducci&oacute;n se produce durante el discurso del consejero Monsieur Lieuvain y las palabras amorosas de Rodolphe; en los dos, lo mismo: t&oacute;picos vac&iacute;os de contenido. En cuanto a la carta, mientras la escribe va intercalando sus pensamientos mezquinos. El peor de todos el relativo a la fatalidad:</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">&ldquo;&iexcl;La sola idea de verte sufrir, Emma, no sabes de qu&eacute; forma me tortura! Me tienes que olvidar. &iquest;Por qu&eacute; te conocer&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute;s tan hermosa? Yo no tengo la culpa de eso, no, no, Dios m&iacute;o. Aqu&iacute; no hay m&aacute;s culpable que la fatalidad.</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">&mdash;Eso de la fatalidad siempre impresiona mucho&mdash; se dijo.&rdquo; [II, 13]</span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">La justicia po&eacute;tica pone en su sitio a este donju&aacute;n de aldea, el mismo en el que se atasc&oacute; siempre Charles. Si nos vamos al final de la novela, al momento en que se encuentran Rodolphe y Charles y este le dice que no le guarda rencor, Charle recurre al mismo t&oacute;pico: &ldquo;&iexcl;La culpa la tuvo la fatalidad!. Y a Rodolphe, que hab&iacute;a sido el causante de aquella fatalidad, ese comentario le pareci&oacute; excesivamente ben&eacute;volo para venir de un hombre en una situaci&oacute;n semejante, hasta grotesco y un poco servil&rdquo; [III, 11]. Pero Rodolphe no parece acordarse ya de su carta y, al calificar tan duramente a Charles, se est&aacute; calificando a s&iacute; mismo. Y lo peor, sin ser consciente de ello.</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Por su parte, L&eacute;on, ya enviciado por la vida licenciosa de la ciudad va a ser tan cruel con Emma como su antecesor, acabar&aacute; cans&aacute;ndose de Emma y la abandonar&aacute; para acabar cas&aacute;ndose con una joven, seguramente elegida por su madre. Nueva burla de la justicia po&eacute;tica que le iguala con Charles (su madre tambi&eacute;n eligi&oacute; a quien iba a ser su primera mujer). Adem&aacute;s, el nombre de la elegida por &ldquo;la se&ntilde;ora viuda de Dupuis&rdquo; para &ldquo;su hijo L&eacute;on, notario de Yvetot,&rdquo; ser&aacute; &ldquo;Mademoiselle Leocadie Leboeuf&rdquo; [II, 11]. Su apellido vuelve a remitir a Charles Bovary (&ldquo;charbovary&rdquo;, carro de bueyes, es como logra identificarse cuando entra en la escuela).</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Despu&eacute;s de ser traicionada por sus amantes, cargada de deudas por el lujo que ha derrochado con ellos y acorralada por los usureros y la justicia, Emma se rebaja y se arrastra buscando quien le saque del atolladero econ&oacute;mico. Nadie la socorre, ni los que la han amado, ni los que la pod&iacute;an ayudar por tener dinero. Solo uno parece que puede ayudarla, el notario Monsieur Guillaumin, pero tiene que ser a cambio de arrojarse en el lodazal de este viejo libidinoso. Entonces, Emma tiene el &uacute;nico gesto de dignidad en el final catastr&oacute;fico de su vida: &ldquo;Est&aacute; usted abusando de una manera indecente, se&ntilde;or m&iacute;o, de la situaci&oacute;n en que me veo. Soy digna de compasi&oacute;n, s&iacute;, pero no estoy a la venta.</span></p> <p style="text-indent: 0.5cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.53cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;">Por fin se cierra el c&iacute;rculo que poco a poco se ha ido estrechando en torno a Emma. Los pasos han sido meticulosamente medidos por Flaubert para convertir a su protagonista en una hero&iacute;na tr&aacute;gica que paga sus culpas no por haber transgredido las leyes humanas por respetar las divinas, como en las tragedias cl&aacute;sicas, o a la inversa. Aqu&iacute; no hay ning&uacute;n dios que castigue, son los seres humanos, sometidos por la sociedad y por sus propios errores, los que se labran su tr&aacute;gico destino final.</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 02 Nov 2015 18:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>De dulces, difuntos, tenorios y calabazas</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/102901-de-dulces-difuntos-tenorios-y-calabazas.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/102901-de-dulces-difuntos-tenorios-y-calabazas.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-size: small;">No est&aacute; en nuestro &aacute;nimo pecar de casticismo, pero hemos de empezar este art&iacute;culo confesando que estamos un poco cansados de Halloween. Y no es que no nos parezca divertido disfrazarnos; sobre todo de bruja con medias de red y faldita de vuelo o de vampiresa con un largo y ce&ntilde;ido vestido y los labios color rojo sangre. Ni que les hagamos ascos a las chucher&iacute;as, aunque tomadas con moderaci&oacute;n y lav&aacute;ndose los dientes tan pronto como se pueda, claro. O que no nos encante pasar miedo con una buena pel&iacute;cula de terror o re&iacute;rnos a mand&iacute;bula batiente con una de esas tan malas que proliferan estos d&iacute;as en la tele...</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-bd3a3b29c108dd7d5248ddc68289cef1.jpg" border="0" width="500" height="374" /></span></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-size: small;">Lo que ocurre es que es tan arrolladora la evidencia de la colonizaci&oacute;n cultural estadounidense que llegamos a ser m&aacute;s capaces de identificar un barrio neoyorquino que una c&eacute;ntrica calle de nuestra ciudad o de chapurrear un tema de hiphop mientras permanecemos en la m&aacute;s absoluta ignorancia de  un solo verso flamenco, ese arte que hace poco menos de un a&ntilde;o era declarado &ldquo;Patrimonio inmaterial de la Humanidad&rdquo;.  As&iacute; que vamos a dejarnos de trucos y tratos y de calabazas y vamos a hacer un esfuerzo para recordar algunas de nuestras tradiciones. La celebraci&oacute;n del D&iacute;a de todos los santos y todos los fieles difuntos tiene como tantas otras fiestas, un origen religioso. Los cat&oacute;licos recuerdan ese d&iacute;a a todos los fallecidos en el seno de su iglesia. De ah&iacute; una de las tradiciones m&aacute;s arraigadas con la que vuestros mayores seguro que siguen cumpliendo: la visita al cementerio. Las florister&iacute;as realizan sus mayores ventas en las semanas previas al d&iacute;a 1 de noviembre, ya que muchas familias aprovechan esos d&iacute;as para dejar reluciente y decorado el lugar de reposo de quienes ya se han marchado. Si bien las costumbres funerarias est&aacute;n experimentando considerables cambios, lo cierto es que los cementerios respiran estos d&iacute;as vida y armon&iacute;a. Lejos del miedo que suele asimilarse a estos lugares, la belleza monumental y paisaj&iacute;stica de algunos camposantos, entre los que se encuentra el de Granada seg&uacute;n un reciente itinerario cultural que lo incluye entre los m&aacute;s bellos de Europa, es innegable. <img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-92d86eb83c4a1e989784f2cca6fa806a.jpg" border="0" width="500" height="381" /></span> </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-decoration: none;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"> <span style="font-size: small;"> Y como no solo de estatuaria funeraria o de crisantemos vive el hombre vamos a recordar algunas de las apetitosas tradiciones culinarias vinculadas al D&iacute;a de los Santos. Una de las costumbres que algunos ayuntamientos o asociaciones de vecinos se han esforzado por recuperar en los &uacute;ltimos tiempos es la &ldquo;casta&ntilde;ada&rdquo;. Al amor de la lumbre, mientras las casta&ntilde;as reci&eacute;n recolectadas saltan y perfuman de oto&ntilde;o el ambiente, se cuentan historias de fantasmas y aparecidos, mientras el an&iacute;s va calentando cuerpos y corazones. Parece ser que el origen de esta tradici&oacute;n es medieval y procede de la necesidad de recuperar fuerzas de quienes se encargaban de tocar las campanas en la v&iacute;spera de Todos los Santos. Entre los muchos dulces que podemos saborear estos d&iacute;as, est&aacute; el m&aacute;s humilde de todos, las gachas. Elaboradas a base de harina, leche, az&uacute;car y canela y servidas con pan frito, sirven en algunos pueblos para que los ni&ntilde;os tapen con ellas las cerraduras,  evitando as&iacute; que las almas en pena se cuelen en las casas. Tambi&eacute;n los bu&ntilde;uelos de viento y los huesos de santo har&aacute;n las delicias de todo el que se anime a degustarlas. </span></span></p><p><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-9eaa3151fa379e9ebaa5f16caa8a171f.jpg" border="0" width="500" height="365" /></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-weight: normal;">&nbsp;</span></span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-weight: normal;">Y no pod&iacute;amos dejar de lado una tradici&oacute;n literaria &uacute;nica que a duras penas se sigue manteniendo: la representaci&oacute;n de <a href="http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12582403448990622865513/">Don Juan Tenorio</a>. La obra de Zorrilla, una de las interpretaciones el mito de Don Juan que inaugur&oacute; Tirso de Molina y que hasta el d&iacute;a de hoy se ha revelado inagotable, era un cl&aacute;sico de los escenarios espa&ntilde;oles. Y a&ntilde;o tras a&ntilde;o se retransmit&iacute;a por televisi&oacute;n el d&iacute;a 1 de noviembre. Generaciones enteras pod&iacute;amos recitar casi &iacute;ntegra la escena del sof&aacute; y sus muchas &ldquo;variaciones&rdquo; m&aacute;s chuscas que humor&iacute;sticas la mayor parte de las veces. La obra se representaba en esta fecha porque los actos I y III de su segunda parte transcurren en un cementerio. Los v&iacute;nculos de los rituales funerarios y el teatro pueden remontarse, no obstante, a lo que podr&iacute;amos llamar </span></span></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><em>drama funerario </em></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-style: normal;">en la Antigua Roma: a las alabanzas f&uacute;nebres se a&ntilde;ad&iacute;a</span></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><em> </em></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;">el coro de pla&ntilde;ideras a sueldo, tanto m&aacute;s numeroso cuanto mayor era la categor&iacute;a del difunto, que acompa&ntilde;aban el cortejo f&uacute;nebre dando alaridos de dolor, reclamando la vuelta del difunto, ara&ntilde;&aacute;ndose el rostro, mes&aacute;ndose los cabellos, rasg&aacute;ndose las vestiduras y contorsion&aacute;ndose. Era la gran pompa f&uacute;nebre, el espect&aacute;culo estremecedor que ofrec&iacute;an los grandes hombres con ocasi&oacute;n de su muerte. No conformes con el ritual estrictamente funerario, las grandes familias romanas pod&iacute;an ofrecer al pueblo, dentro de las honras f&uacute;nebres de sus difuntos, la representaci&oacute;n de una obra teatral, por lo general de car&aacute;cter moral. </span></span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-ea387d2055b7827c06ec851f233a0054.jpg" border="0" width="500" height="379" /><br /></span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"> Es ancestral, por tanto, la vinculaci&oacute;n de las representaciones m&aacute;s o menos dram&aacute;ticas con los grandes temas religiosos. Y parece que en el tema de los difuntos, que nunca dej&oacute; de ser religioso por mucho que los ritos tuvieran formato profano, la representaci&oacute;n de los muertos m&aacute;s o menos dramatizada, se mantuvo en muchos pueblos a lo largo de los siglos. Las procesiones de difuntos con el pretexto de enterrar este d&iacute;a a los muertos insepultos (por lo general, ajusticiados expuestos a la entrada de las poblaciones para aviso y&nbsp; escarmiento de residentes y forasteros), con toda la parafernalia que las acompa&ntilde;aba, incluidos ciertos bailes auster&iacute;simos de calaveras, ten&iacute;an una honda ra&iacute;z dram&aacute;tica.&nbsp; Mezclar por tanto D&iacute;a de Difuntos y representaci&oacute;n teatral no era nada nuevo. Por eso cal&oacute; tan hondo el </span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"><em>Don Juan Tenorio.</em></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: small;"> No era la primera obra de este g&eacute;nero ni tampoco la &uacute;nica representaci&oacute;n teatral para recordar los difuntos. En ella podemos encontrar el origen de los disfraces de Halloween.</span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-decoration: none;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"> <span style="font-size: small;"> Y ahora, puede que estemos en mejores condiciones de elegir c&oacute;mo va a ser nuestra Noche de Difuntos. Cualquier emoci&oacute;n que experiment&eacute;is no har&aacute; sino recordaros que le debemos culto a la vida. Y si de paso evitamos espect&aacute;culos como el que cierra este art&iacute;culo, miel sobre hojuelas...</span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-decoration: none;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: small;"><span style="font-size: small;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-59965b940784905e71c54f41d222e361.jpg" border="0" width="500" height="375" /><br /></span></span></p>]]></description><pubDate>Thu, 29 Oct 2015 22:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>La alegr&#xED;a</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/063001-la-alegria.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2015/063001-la-alegria.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center;">Qu&eacute; ovillo de colores para el gato</p><p style="text-align: center;">o qu&eacute; vers&aacute;til pan en las ma&ntilde;anas.</p><p style="text-align: center;">&nbsp;</p><p style="text-align: center;">Ven hasta aqu&iacute;,</p><p style="text-align: center;">pisa todos los l&iacute;mites</p><p style="text-align: center;">todos los intersticios y las toses airadas</p><p style="text-align: center;">de la peque&ntilde;a muerte,</p><p style="text-align: center;">toca lo prohibido, ven,</p><p style="text-align: center;">lo inerte, lo severo, lo impuesto,</p><p style="text-align: center;">infatigable loro azul del aire,</p><p style="text-align: center;">y no dejes lugar ni sue&ntilde;o ni recinto</p><p style="text-align: center;">que no hayas abierto,</p><p style="text-align: center;">precoz violadora del ciego laberinto.</p><p style="text-align: right;">Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente, <em>Breve son</em></p>]]></description><pubDate>Tue, 30 Jun 2015 17:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>Oda a la inmortalidad</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/121901-oda-a-la-inmortalidad.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/121901-oda-a-la-inmortalidad.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><br />&nbsp; <br /></p><p style="text-align: center;">&ldquo;Aunque el resplandor que<br /> en otro tiempo fue tan brillante<br /> hoy est&eacute; por siempre oculto a mis miradas.</p><p style="text-align: center;"><img src="https://nmfbiblioteca.blogia.com/upload/externo-c9484dfb6603900e40c35e4e0e9034fe.jpg" border="0" width="600" height="493" /></p><p style="text-align: center;">Aunque mis ojos ya no<br /> puedan ver ese puro destello<br /> Que en mi juventud me deslumbraba</p> <p style="text-align: center;">Aunque nada pueda hacer<br /> volver la hora del esplendor en la hierba,<br /> de la gloria en las flores,<br /> no debemos afligirnos<br /> porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo.</p><p style="text-align: center;">En aquella primera<br /> simpat&iacute;a que habiendo<br /> sido una vez,<br /> habr&aacute; de ser por siempre<br /> en los consoladores pensamientos<br /> que brotaron del humano sufrimiento,<br /> y en la fe que mira a trav&eacute;s de la muerte.</p> <p style="text-align: center;">Gracias al coraz&oacute;n humano,<br /> por el cual vivimos,<br /> gracias a sus ternuras, a sus<br /> alegr&iacute;as y a sus temores, la flor m&aacute;s humilde al florecer,<br /> puede inspirarme ideas que, a menudo,<br /> se muestran demasiado profundas<br /> para las l&aacute;grimas.&rdquo;</p><p style="text-align: center;">W. Wordsworth</p>]]></description><pubDate>Fri, 19 Dec 2014 11:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>Augurio de inocencia</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/102301-augurio-de-inocencia.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/102301-augurio-de-inocencia.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="font-family: trebuchet ms;">Para ver un mundo en un grano de arena, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">y un cielo en una flor silvestre, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">sujeta el infinito en la palma de tu mano, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">y la eternidad en una hora.</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-family: trebuchet ms;"></span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">(...)</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-family: trebuchet ms;"></span><span style="font-family: trebuchet ms;">Una verdad dicha con mala intenci&oacute;n </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">derrota todas las mentiras que puedas inventar. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Est&aacute; bien, as&iacute; debe ser; </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">el hombre fue hecho para la alegr&iacute;a y la tristeza; </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">y cuando lo sabemos, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">caminamos seguros por el mundo. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">La alegr&iacute;a y la aflicci&oacute;n se entretejen sutilmente, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">un vestido divino para el alma:</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Debajo de cada dolor y tristeza </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">se esconde una alegr&iacute;a hecha de seda. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Una criatura es algo m&aacute;s que una apretada faja:</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">en todas estas tierras humanas</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">fueron creadas herramientas y nacidas las manos</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">que cada agricultor comprende. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Cada l&aacute;grima vertida en cada ojo </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">se convierte en una criatura eterna; </span><br />(...)</p><p style="text-align: center;"><span style="font-family: trebuchet ms;">Cada noche y cada ma&ntilde;ana </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">algunos nacen a la miseria, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">cada ma&ntilde;ana y cada noche </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">algunos nacen al dulce placer. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Algunos nacen al dulce placer, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">algunos nacen a la interminable noche. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Somos conducidos a creer una mentira </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">cuando no vemos a trav&eacute;s del ojo, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">que naci&oacute; en una noche para perecer en una noche, </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">mientras el alma dorm&iacute;a entre rayos de luz. </span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">Dios aparece y Dios es luz</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">para las pobres almas que moran en la noche,</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">pero su forma humana se presenta</span><br /><span style="font-family: trebuchet ms;">a aquellos que moran en los reinos del d&iacute;a.</span><br /><br /><br /><br /><span style="font-weight: bold;">William Blake</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 23 Oct 2014 20:32:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;Qu&#xE9; les voy a decir?</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/100501-que-les-voy-a-decir-.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/100501-que-les-voy-a-decir-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #000000;"> </span><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><strong>&iquest;Qu&eacute; les voy a decir? </strong></span></span></span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-decoration: none;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"> </span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-decoration: none;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"> Comienza un nuevo curso acad&eacute;mico. El profesor, como en el mito de S&iacute;sifo, vuelve a encontrarse con la roca al pie de la monta&ntilde;a. En su caso la fatalidad no proviene de allende los hados; radica en su consciencia de que en su trabajo siempre habr&aacute; una importante cuota de fracaso. Es un trabajo que no luce en ning&uacute;n momento culminante, nunca est&aacute; acabado. Es una tarea del d&iacute;a a d&iacute;a que pocos reconocen, porque es silenciosa. No hay en el proceso ning&uacute;n momento que cause admiraci&oacute;n en la cultura triunfante del espect&aacute;culo. De hecho -recuerda el profesor- que en alg&uacute;n que otro anuncio publicitario de la televisi&oacute;n, el estereotipo que lo representa ante la sociedad es el de ejecutor de una tarea mon&oacute;tona, aburrida, ante j&oacute;venes que apenas pueden disimular sus bostezos y que han de reprimir su vitalidad creativa (y ansiosa por consumir lo que se les publicita). &iexcl;Qu&eacute; lejos de ese h&eacute;roe del balompi&eacute; que mete un gol con el que justifica instant&aacute;neamente los millones que recibe por su valios&iacute;sima tarea social! </span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-weight: normal;">Oye el profesor en este en&eacute;simo inicio del curso, como suele ser habitual por estas fechas, debates en la radio, y tambi&eacute;n lee sesudas reflexiones de soci&oacute;logos y pedagogos en la prensa en torno a la educaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s. Estos tejedores de esa abstracci&oacute;n conocida como opini&oacute;n p&uacute;blica hablan de fracaso escolar y de modelo educativo y productivo y de FUTURO (s&iacute;, as&iacute;, con may&uacute;sculas). &ldquo;Sustituyamos el ladrillo por la neurona&rdquo;, proclama alg&uacute;n gerifalte portavoz de uno de esos organismos internacionales que pontifican sobre el desarrollo de la econom&iacute;a en el mundo. Y concluyen a coro que hace falta &ldquo;un gran pacto de Estado por la educaci&oacute;n&rdquo;. El profesor r&iacute;e por no llorar. &Eacute;l, que es ya de largo un veterano en la brega de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, no espera nada &ndash;nada bueno, se entiende- de los pol&iacute;ticos. A este respecto le viene al recuerdo esa cita de Einstein, que sus alumnos todos le han o&iacute;do en alguno ocasi&oacute;n aunque pocos recordar&aacute;n, y que reza: &ldquo;existen dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, aunque de lo primero no estoy seguro&rdquo;. Ya hace tiempo que sabe que en nuestro Estado la educaci&oacute;n es un asunto ideol&oacute;gico; que mediante todas esas leyes que, en cascada, se han sucedido desde que &eacute;l empez&oacute; a ense&ntilde;ar, aderezadas con &oacute;rdenes, decretos, circulares y normativas varias, no parecen existir indicios objetivos de una mejora de la calidad de la ense&ntilde;anza, quiz&aacute; porque en realidad nadie sabe medirla, porque nadie sabe definirla. (Es que este profesor es esc&eacute;ptico respecto a que todo sea cuantificable sin que perdamos noci&oacute;n de su esencia). Lo que s&iacute; experimenta -y en esto reconoce que su juicio puede errar presa de un cierto delirio paranoide-, es algo que, a falta de m&aacute;s precisa denominaci&oacute;n, s&oacute;lo atina a llamar </span></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><em><span style="font-weight: normal;">s&iacute;ndrome del mu&ntilde;eco de ventr&iacute;locuo</span></em></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">. Dir&iacute;ase que al profesor se le exige que eduque de acuerdo con ciertas directrices pol&iacute;ticas y para ciertos fines econ&oacute;micos. No puede evitar preguntarse si a&uacute;n tiene sentido invocar lo que para &eacute;l siempre constituy&oacute; el germen del libre pensamiento de sus alumnos, la </span></span></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><em><span style="font-weight: normal;">libertad de c&aacute;tedra</span></em></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">, fundamentada en el conocimiento del profesor; porque para &eacute;l es evidente que ha sido sacrificada en aras a la uniformidad de un ideario hip&oacute;crita de lo pol&iacute;ticamente correcto</span></span></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><em><span style="font-weight: normal;">. </span></em></span></span></span><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Inspeccionado institucionalmente parece desconfiarse de &eacute;l, se pone en duda sus competencias docentes y evaluadoras; hay quien incluso desde los aludidos crisoles de la opini&oacute;n p&uacute;blica afirma con autoridad que uno de los problemas de nuestra educaci&oacute;n son los profesores, incapaces de estar a la altura de los retos del siglo XXI, anacr&oacute;nicos tecnol&oacute;gicamente y empecinados en seguir ense&ntilde;ando seg&uacute;n los c&aacute;nones magistrales del siglo XIX. </span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> Pero lo cierto es que en este momento, a pocos d&iacute;as del comienzo de las clases, el profesor no presta atenci&oacute;n a todo esto. Le preocupa el primer d&iacute;a de clase, cuando tenga que enfrentarse a sus alumnos. &iquest;Qu&eacute; les va a decir? &Eacute;l quisiera hablarles del amor al conocimiento, pero duda que tenga sentido para ellos, que viven inmersos en un fren&eacute;tico universo medi&aacute;tico en el que triunfa la opini&oacute;n que m&aacute;s seduce en la arena del circo de las pantallas, no la que m&aacute;s verdad contiene. Y hablarles de honestidad se torna dolorosamente ingenuo, pues a donde miren encontrar&aacute;n ejemplos en abundancia de lo contrario entre los pr&oacute;ceres de la patria. &iquest;Pueden reconocer el valor del pensamiento cr&iacute;tico en una sociedad en la que parece premiarse la mediocridad miedosa de quienes hacen carrera mediante la pr&aacute;ctica de la loa incondicional a los poderosos, mientras prosigue sin fin el &eacute;xodo de los j&oacute;venes que cultivan con denuedo sus talentos? </span></span></span></span></span></span></span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> As&iacute;, el profesor se ve a s&iacute; mismo como un perfecto in&uacute;til, incapaz de ofrecer nada que sus alumnos puedan desear; solo, en una tarea en la que pocos en nuestra sociedad demuestran un genuino compromiso. </span></span></span></span></span></span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Calibri,Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">(Foto: <em>El muro </em>de Pink Floyd y Alan Parker)<br /></span></span></span></span></span></span></span></p>]]></description><pubDate>Sun, 05 Oct 2014 21:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>Tesoros</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/091001-tesoros.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/091001-tesoros.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><div style="line-height: 170%; margin-bottom: 0cm; text-indent: 1.25cm;"><span style="font-size: large;"><p style="text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 170%; text-align: justify;"><span style="font-family: Calibri,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Hoy, como otras veces, salv&eacute; las siete esclusas de seguridad, evit&eacute; los guardianes y las alarmas y descend&iacute; hasta el tercer nivel del subsuelo con mi saco vac&iacute;o a la espalda. Ah&iacute; estaba el tesoro de Troya (copas de oro, collares y diademas engarzadas, hachas-martillo, m&aacute;scaras de plata y lapisl&aacute;zuli), la Quimera etrusca de Arezzo, la cabeza de alabastro trasl&uacute;cido de la reina de Saba, el tesoro de Atila y el de Jabhur Jan, las dos puertas de Ubar (la Atl&aacute;ntida del desierto) engalanadas cuatro mil a&ntilde;os antes con las m&aacute;s preciadas joyas y metales, ah&iacute; estaban reunidas, en largas y ordenadas hileras, todas las grandes maravillas de la antig&uuml;edad: frusler&iacute;as. Pas&eacute; de largo. Me adentr&eacute; en la sala que reproduc&iacute;a, invertida, una c&uacute;pula gigantesca. A la luz de los hachones, mientras me punzaba una extra&ntilde;a mezcla de miedo y alegr&iacute;a, contempl&eacute; de nuevo el m&aacute;s espl&eacute;ndido de los tesoros, vedado al com&uacute;n de los mortales. Cualquiera podr&iacute;a matar o morir por esa visi&oacute;n gloriosa, por esa pl&eacute;tora, por esa infinita cornucopia oculta en el silencio de las profundidades. Amontonadas escrupulosamente como lingotes id&eacute;nticos, me esperaban, llenas de promesas, inc&oacute;lumes, las Horas Perdidas. Abr&iacute; la boca del saco.</span></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 0.64cm; text-align: right;"><span style="font-size: x-small;"><em><strong>&Agrave;ngel Olgoso</strong></em></span></p> <p style="text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 0.64cm; text-align: right;"><span style="font-size: x-small;"><em><strong><span style="text-decoration: underline;">La m&aacute;quina de languidecer</span>&nbsp;(P&aacute;ginas de Espuma, 2009)</strong></em></span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: right;">&nbsp;</p></span></div>]]></description><pubDate>Wed, 10 Sep 2014 18:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>Verano</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/083102-verano.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/083102-verano.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: center;">Verano, ya me voy. Y me dan pena <br />las manitas sumisas de tus tardes. <br />Llegas devotamente; llegas viejo; <br />y ya no encontrar&aacute;s en mi alma a nadie. <br /><br />Verano! Y pasar&aacute;s por mis balcones <br />con gran rosario de amatistas y oros, <br />como un obispo<span class="ka6fw8" style="font-weight: bold; height: 13px;"></span> triste que llegara <br />de lejos a buscar y bendecir <br />los rotos aros de unos muertos novios. <br /><br />Verano, ya me voy.  All&aacute;, en setiembre <br />tengo una rosa<span class="ka6fw8" style="font-weight: bold; height: 13px;"></span> que te encargo mucho; <br />la regar&aacute;s de agua bendita todos <br /><span class="ka6fw8" style="font-weight: bold; height: 13px;"></span>los d&iacute;as de pecado y de sepulcro. <br /><br />Si a fuerza de llorar el mausoleo, <br />con luz de fe su m&aacute;rmol aletea, <br />levanta en alto tu responso, y pide <br />a Dios que siga para siempre muerta. <br />Todo ha de ser ya tarde; <br />y t&uacute; no encontrar&aacute;s en mi alma a nadie. <br /><br />Ya no llores, Verano!  En aquel surco <br />muere una rosa que renace mucho<span class="ka6fw8" style="font-weight: bold; height: 13px;"></span>...</p><div style="overflow: hidden; color: #000000; background-color: #ffffff; text-decoration: none; border: medium none; text-align: center;"><br />C&eacute;sar Vallejo<a href="http://www.poemas-del-alma.com/verano.htm#ixzz3By8EwOvA"></a></div>]]></description><pubDate>Sun, 31 Aug 2014 14:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>MEDITATION XVII</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/083101-meditation-xvii.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/083101-meditation-xvii.php</guid><description><![CDATA[<pre><span style="font-family: helvetica; font-size: medium;">No man is an island entire of itself; every man <br />is a piece of the continent, a part of the main; <br />if a clod be washed away by the sea, Europe <br />is the less, as well as if a promontory were, as <br />well as any manner of thy friends or of thine <br />own were; any man&rsquo;s death diminishes me, <br />because I am involved in mankind. <br />And therefore never send to know for whom <br />the bell tolls; it tolls for thee. <br /><br /><br /></span><pre><br /><span style="font-family: helvetica; font-size: medium;">Devotions upon Emergent Occasions<br />John Donne </span></pre><br /><span style="font-family: helvetica; font-size: medium;">Nadie es una isla, completo en s&iacute; mismo; cada hombre<br />&nbsp;es un pedazo de  continente, una parte de la tierra; <br />si el mar se lleva una porci&oacute;n de  tierra, Europa <br />queda disminuida, como si fuera un promontorio,<br />&nbsp;o la  casa de uno de tus amigos, o la tuya<br />&nbsp;propia. La muerte de cualquier  hombre me disminuye <br />porque estoy ligado a la humanidad.<br />Y por eso no preguntes nunca <br />por qui&eacute;n doblan las campanas: doblan por ti</span></pre>]]></description><pubDate>Sun, 31 Aug 2014 13:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>Fluyan mis l&#xE1;grimas...</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/061101-fluyan-mis-lagrimas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/061101-fluyan-mis-lagrimas-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;" _mce_style="text-align: justify;">"Hoscamente, el General Buckman abrió el tercer cajón de su gran escritorio y colocó una bobina de cinta magnética en el pequeño aparato que allí tenía. Arias de Dowland para cuatro voces Se quedó escuchando una que le gustaba mucho de entre todas las canciones que había en los volúmenes para laúd de Dowland.  Pues ahora, abandonado y solitario me siento, suspiro, sollozo, me desmayo, muero, en dolor mortal e interminable miseria.  El primer hombre, recapacitó Buckman, que escribió una pieza de música abstracta. Sacó la grabación, puso otra en el laúd, y se quedó escuchando la Lachrimae Antiquae Pavan. De esto, se dijo a sí mismo, acabaron por salir los cuartetos finales de Beethoven y todo lo demás. Exceptuando a Wagner.  Detestaba a Wagner. A Wagner y a todos los que eran como él, tales como Berlioz, pues habían hecho retroceder tres siglos a la música. Hasta que Karl-Heinz Stockhausen la había vuelto a poner al corriente con su Gesang der Jünglinge.  Y, escuchando una vez más la Lacrimae Antiquae Pavan, pensó: Fluyan mis lágrimas  Philip K. Dick: Fluyan mis lágrimas, dijo el policía."</p><p style="text-align: center;">]]></description><pubDate>Wed, 11 Jun 2014 20:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>Biograf&#xED;a, Gabriel Celaya</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/060301-biografia-gabriel-celaya.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/060301-biografia-gabriel-celaya.php</guid><description><![CDATA[<div class="article-content entry-content"><br /><br />No cojas la cuchara con la mano izquierda.<br />No pongas los codos en la mesa.<br />Dobla bien la servilleta.<br />Eso, <span class="cl3av3c6h0q">para</span> empezar.<br /><br />Extraiga la ra&iacute;z cuadrada de tres mil trescientos trece.<br />&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Tanganika? &iquest;Qu&eacute; a&ntilde;o naci&oacute; Cervantes?<br />Le pondr&eacute; un cero en conducta si habla con su compa&ntilde;ero.<br />Eso, para seguir.<br /><br />&iquest;Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?<br />La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.<br />Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.<br />Eso, para vivir.<br /><br />No seas tan loco. S&eacute; educado. S&eacute; correcto.<br />No bebas. No fumes. No tosas. No respires.<br />&iexcl;Ay, s&iacute;, no respirar! Dar el no a todos los nos.<br />Y descansar: morir.<br /><br /> <span class="cl3av3c6h0q"></span></div>]]></description><pubDate>Tue, 03 Jun 2014 19:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xDA;ltimo enigma</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052203-ultimo-enigma.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052203-ultimo-enigma.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><a name="gyqiale7yep_20"></a><a name="gyqiale7yep_16"></a> <span>Apellido del escritor estadounidense, nacido en Rusia, autor de obras de ciencia-ficci&oacute;n centradas en la Fundaci&oacute;n. Padre de las tres leyes de la rob&oacute;tica, que buscan contrarrestar un supuesto "complejo de Frankenstein", es decir, el temor que el ser humano desarrollar&iacute;a frente a unas m&aacute;quinas que hipot&eacute;ticamente pudieran rebelarse y alzarse contra sus creadores. </span></p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;" lang="es-ES">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 22 May 2014 17:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>70&#xBA; enigma</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052202-70-enigma.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052202-70-enigma.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;" lang="es-ES">Gordo, egoc&eacute;ntrico, mani&aacute;tico. Este antih&eacute;roe protagoniza una novela ambientada en Nueva Orle&aacute;ns, publicada p&oacute;stumamente gracias a la insistencia de la madre del autor que se suicid&oacute; sin llegar a intuir el futuro &eacute;xito de su obra.</p> <p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;" lang="es-ES">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 22 May 2014 16:40:00 +0000</pubDate></item><item><title>69&#xBA; enigma</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052201-69-enigma.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052201-69-enigma.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;" lang="es-ES">Este personaje es el protagonista de la &uacute;nica novela que escribi&oacute; su autor, considerada una de los cl&aacute;sicos de la literatura contempor&aacute;nea. Su tem&aacute;tica recoge la herencia de Fausto y una visi&oacute;n hedonista cuyo credo ser&iacute;a <em>"lo &uacute;nico que <span class="ri3os">vale la pena</span> en la vida es la belleza, y la satisfacci&oacute;n de los sentidos".&nbsp;</em> Obsesionado por la idea de que su belleza se desvanecer&aacute;, conseguir&aacute; que mientras &eacute;l mantiene para siempre la misma apariencia de un retrato en el que aparece en todo su esplendor juvenil, mientras la  figura retratada envejece por &eacute;l. Su b&uacute;squeda del placer lo lleva a una  serie de actos de libertinaje y perversi&oacute;n<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Perversi%C3%B3n" title="Perversi&oacute;n"></a>; pero el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma: con cada pecado la figura se va desfigurando y envejeciendo.</p>]]></description><pubDate>Thu, 22 May 2014 16:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>68&#xBA; enigma</title><link>https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052103-68-enigma.php</link><guid isPermaLink="true">https://nmfbiblioteca.blogia.com/2014/052103-68-enigma.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;" lang="es-ES">El submarino por excelencia de la literatura de aventuras, creado por un escritor franc&eacute;s, considerado el padre de la literatura de ciencia-ficci&oacute;n. Apareci&oacute; en dos novelas: en una, recorri&oacute; veinte mil leguas; la segunda est&aacute; ambientada en una misteriosa isla.</p>]]></description><pubDate>Wed, 21 May 2014 16:44:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
